Cuando pensamos en el sureste asiático nos vienen a la mente imágenes de playas paradisíacas, campos de arrozales, palmeras y cocoteros. Sin embargo, Laos es un país interior cuya superficie total está cubierta en un 55% por jungla y que no cuenta con costa: las únicas “orillas” son las que forma el río Mekong, que cruza el país de norte a sur y actúa a su vez como frontera natural con Tailandia, al oeste de Laos. Laos no es un destino propio del viajero que busque un país asiático “a la occidental”. Si lo que buscas son grandes fiestas de luna llena en la playa y callejuelas abarrotadas de neones publicitarios que brillan hasta hasta altas horas de la madrugada Laos no es para tí.