Los platos más extraños de Vietnam: ¿te atreves a probarlos?

mayo 26, 2026
Vietnam
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Vietnam es uno de esos destinos que sorprende en cada esquina, también en el plato. Su gastronomía es rica, compleja y, en algunos casos, decididamente desafiante para un paladar occidental. Si ya conoces el pho, el bánh mì o los rollitos de primavera, prepárate para descubrir la otra cara de la cocina vietnamita: la que no sale en las guías turísticas convencionales y la que hace que muchos viajeros, al volver, no sepan muy bien si relatar lo que comieron.

En One More Destination llevamos años organizando viajes a Vietnam y somos testigos directos de cómo la gastronomía local puede ser tan fascinante como desconcertante. Esta selección de platos es para los más valientes, pero también para quienes quieren entender Vietnam desde adentro: con curiosidad, respeto y algo de humor.

Los platos más extraños que puedes encontrar en Vietnam

Cada uno de estos platos tiene un contexto cultural, un origen y, en muchos casos, propiedades medicinales atribuidas por la tradición local. No son curiosidades de feria: son parte del patrimonio gastronómico de un país con más de cuatro mil años de historia culinaria.

1. Trứng Vịt Lộn — Huevo con feto de pato

Este es, probablemente, el plato que más reacciones genera en los viajeros occidentales. Se trata de un huevo de pato hervido con el embrión a punto de nacer en su interior, consumido con rodajas finas de jengibre fresco, menta y un poco de sal. En Vietnam se considera un alimento muy nutritivo, especialmente indicado para niños en edad de crecimiento y para mujeres embarazadas, por su alto contenido en proteínas y calcio.

Se come habitualmente como desayuno o merienda, y se vende en puestos callejeros por todo el país. La textura combina la del huevo cocido con algo más sólido, dependiendo del grado de desarrollo del embrión. Si visitas Hanói o Ho Chi Minh, es muy fácil encontrarlo.

 

 

2. Thịt Chó — Carne de perro

Sí, en Vietnam se come perro. Es un tema sensible y conviene abordarlo con contexto. El consumo de carne de perro está profundamente enraizado en la cultura del norte del país, donde se considera un alimento con propiedades especiales. Sin embargo, la mentalidad está cambiando de forma significativa, especialmente entre las generaciones más jóvenes en Hanói y Ho Chi Minh City, donde cada vez hay más movimientos para prohibir su consumo.

Desde One More Destination no recomendamos su consumo. Más allá de las consideraciones éticas sobre el trato a los animales, existe un problema sanitario real: los perros no son criados bajo ningún tipo de control veterinario para este fin, lo que los convierte en un vector de enfermedades importante.

 

3. Chả Rươi — Tortitas de gusano marino

El rươi es un tipo de gusano marino de agua salobre que vive en los estuarios del norte de Vietnam, especialmente en la provincia de Hai Duong. Durante siglos, su captura fue estrictamente estacional: solo a principios de otoño, cuando emergen en masa del fondo. Hoy existen granjas de cría que permiten consumirlo todo el año, aunque la versión silvestre de temporada sigue siendo la más valorada.

La preparación tradicional mezcla el gusano con hojas de lima, huevo batido y carne de cerdo picada antes de freírlo en forma de tortitas. El resultado es sorprendentemente aromático, con un sabor umami pronunciado que nada tiene que ver con lo que el aspecto del ingrediente podría sugerir. Se cree que ayuda a aliviar dolores articulares y fortalecer el sistema inmune. Suele acompañarse con arroz o vermicelli.

 

 

4. Thịt Rắn — Carne de serpiente

En Vietnam, la serpiente no es solo un ingrediente: es toda una experiencia gastronómica. La cobra es la variedad más apreciada, aunque también se consume serpiente de agua en numerosos restaurantes especializados. Lo que distingue a estos establecimientos es que el animal se prepara en mesa: el corazón se sirve latiendo en un vaso de licor de arroz, y la sangre se bebe mezclada con la misma bebida.

El resto del animal se cocina de múltiples formas: a la parrilla, frito, estofado o en brochetas envueltas en hojas. La piel frita adquiere una textura crujiente comparable a la de los chicharrones. La tradición atribuye a la carne y la sangre de serpiente propiedades afrodisiacas y energizantes, lo que explica su popularidad en restaurantes frecuentados por hombres locales.

 

5. Thịt Ếch — Rana entera

Las ancas de rana son un manjar conocido en Europa, pero en Vietnam la lógica es diferente: aquí se come la rana entera, excepto la cabeza. La piel se fríe por separado y se sirve como aperitivo crujiente, similar en textura a unas patatas fritas. El resto del cuerpo se prepara de diversas formas; la más extendida es salteada con brotes de bambú y verduras de temporada.

La rana tiene una reputación nutricional bien asentada en la medicina popular vietnamita. Se seca y deshilacha para facilitar su consumo a los niños, y en algunas regiones del norte se considera especialmente indicada durante el período de recuperación tras una enfermedad.

 

6. Con Nhộng — Crisálidas de gusano de seda fritas

Una vez que el gusano de seda termina su trabajo produciendo hilo, en Vietnam llega su segundo acto: las crisálidas se fríen y se consumen como snack, con un sabor suave y ligeramente terroso que recuerda a los frutos secos tostados. Es uno de esos platos que, una vez superada la barrera visual, resultan más agradables de lo esperado.

Su consumo está tan integrado en la cultura local que se dice que prácticamente todos los vietnamitas las han comido al menos una vez. Se encuentran fácilmente en mercados y puestos callejeros, especialmente en las regiones del norte donde la producción de seda tiene más tradición. Hoy también se comercializan como aperitivo envasado en supermercados de Hanói.

 

 

7. Thịt Baba — Tortuga de río

La tortuga de río ocupa un lugar especial en la medicina tradicional vietnamita. Su carne y su sangre se consideran un alimento terapéutico: se prescribe para fortalecer el sistema inmune, calmar dolores crónicos y acelerar la recuperación de enfermos. En algunos restaurantes especializados, el animal se sacrifica en la propia mesa y la sangre se mezcla con licor de arroz para un brindis ritual.

Es importante señalar que varias especies de tortuga en Vietnam están protegidas por la legislación medioambiental. El consumo de tortuga de río plantea preguntas legítimas sobre sostenibilidad y conservación que cualquier viajero responsable debería tener presentes.

 

8. Tiết Canh — Pudín de sangre cruda

Este es el plato ante el que conviene ser más cauto. El tiết canh consiste en sangre cruda de pato, pollo, cabra o cerdo, cuajada con caldo de pescado y servida fría con trozos de carne cocida, cacahuetes, hierbas frescas y zumo de limón. Tiene la apariencia de una gelatina oscura y su textura es similar a la de un flan suave.

Lo hemos probado en primera persona y podemos decir que el sabor es más neutro de lo que parece, pero el riesgo sanitario es real. Al tratarse de sangre sin cocinar, es una fuente potencial de patógenos como la salmonella o la gripe aviar. Las autoridades sanitarias vietnamitas han lanzado varias campañas para desaconsejar su consumo, especialmente tras brotes vinculados a este plato. Si visitas Vietnam, este es uno que recomendamos dejar pasar.

 

9. Thịt Chuột Đồng — Rata de arrozal

En el sur de Vietnam, especialmente en el delta del Mekong, la rata de arrozal es un alimento de temporada estrechamente ligado al ciclo agrícola. Después de la cosecha del arroz, llega la «segunda recolecta»: los agricultores cazan las ratas que han engordado durante meses alimentándose de los campos. El resultado es una carne limpia, sin grasa, con un sabor que muchos comparan con el del pollo o el conejo.

La preparación implica quemarlas ligeramente para eliminar el pelo y cualquier parásito externo, limpiarlas bien y asarlas a la brasa. Se sirven con jengibre, zumo de limón y verduras frescas. No es un plato de subsistencia: en muchos restaurantes del delta se vende como especialidad regional a precios considerables.

 

10. Con Đuông Dừa — Larva de escarabajo del cocotero

Dejamos para el final al protagonista absoluto de esta lista. Las larvas de escarabajo del cocotero son el manjar más extremo de Ben Tre, la provincia del delta del Mekong conocida como «la tierra de los cocoteros». Estas larvas blancas y gruesas crecen en el interior de los troncos de coco y se consumen vivas, mezcladas con salsa de pescado.

Hay un detalle práctico que conviene conocer antes de atreverse: hay que morder primero la cabeza. Si no se hace así, la larva puede morder la lengua y, según quienes lo han vivido, el dolor es considerable. La textura es cremosa y el sabor, suave y ligeramente dulce por la alimentación de coco. En los últimos años se ha convertido en una atracción turística gastronómica en el delta, y hay restaurantes que las sirven también ligeramente fritas para quienes no se atreven con la versión en vivo.

 

¿Dónde probar estos platos en Vietnam?

La mayoría de estos platos no se encuentran en los restaurantes turísticos del centro de Hanói o de Ho Chi Minh City. Para encontrarlos hay que moverse hacia los mercados locales, los barrios residenciales o las zonas rurales del delta del Mekong. El Thịt Rắn tiene sus templos en Lệ Mật, un pueblo a las afueras de Hanói especializado en serpiente, donde hay una docena de restaurantes que llevan décadas sirviendo este tipo de platos. Las larvas de Ben Tre se encuentran en los mercados flotantes del delta o en los restaurantes de ribera de la zona.

Si quieres explorar la gastronomía más auténtica de Vietnam, incluyendo sus platos más sorprendentes, desde One More Destination podemos incluir estas experiencias en tu ruta personalizada. No te serviremos estos platos por defecto en el menú del viaje, pero si quieres que formen parte de tu aventura vietnamita, lo organizamos.

Café de comadreja: la rareza que no es un plato pero merece mencionarse

No podríamos cerrar esta lista sin mencionar el cà phê chồn, el café más extraño y caro del mundo. Las comadrejas salvajes consumen los granos maduros de café, que fermentan parcialmente en su tracto digestivo antes de ser expulsados. El resultado, tras un proceso de limpieza y tostado, es un café con un perfil de sabor suave, sin acidez y con notas achocolatadas.

Originalmente era un producto silvestre escaso y genuinamente especial. Hoy, sin embargo, la mayoría del café de comadreja que se vende en Vietnam proviene de granjas intensivas donde los animales viven en condiciones cuestionables. Si quieres probarlo, busca productores de pequeña escala con certificación de bienestar animal. El sabor merece la experiencia; las condiciones de producción industrial, no.

Vietnam es un destino que no deja indiferente, y su gastronomía es fiel reflejo de eso. Desde los platos de calle más aromáticos hasta los ingredientes más inesperados, comer en Vietnam es una forma de entender el país. Si estás pensando en visitarlo y quieres que te ayudemos a preparar un viaje a medida, échale un vistazo a nuestros viajes a Vietnam o escríbenos directamente.

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